Sapo Cururú (Rhinella icterica)

El sapo cururú (Rhinella icterica) es uno de los anfibios más peculiares de Sudamérica. Poseen un robusto cuerpo cubierto de piel rugosa, un cráneo con grandes crestas craneales y unas enormes y alargadas glándulas parótidas. Si se siente amenazado, estas glándulas segregan una potente toxina blanca que puede matar hasta un perro. No obstante la mayoría de los ejemplares prefiere hacerse el muerto, estado en que se deja coger. Abunda en el sureste de Sudamérica. Su área de distribución abarca una gran parte de la pluviselva atlántica (Mata Atlántica) y de los bosques de araucaria del sur y sureste del Brasil, así como el centro de la provincia brasileña de Cerrado y la provincia argentina de Misiones.

 

En el noroeste de Paraguay existen dos poblaciones aisladas.

Medra principalmente en los húmedos bosques alpinos y praderas semiabiertas hasta 1.200 m. de altitud, aunque también vive en las llanuras del litoral y las zonas más secas de Cerrado. En alguna zonas es muy abundante, adentrándose en ciudades y pueblos. Es frecuente ver grandes cantidades de sapos bajo las farolas, adonde acuden para atiborrarse de insectos.  El nombre de cucurú se debe a las vocalizaciones de los machos, cururururú, que se reúnen por miles en los ríos y masas estancadas de agua durante la época de apareamiento. Su croar puede escucharse a cientos de metros dependiendo del viento la noche y el día.

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