Si se molesta a una serpiente de cuello anillado (Diadophis punctatus) puede salivar profusamente y expulsar almizcle. Alguna especies enroscan la cola como un sacacorchos y la levantan para mostrar la intensa coloración ventral.

Exhibiciones espectaculares

Esto les hace parecer venenosas; es una clara señal de advertencia que al mismo tiempo aleja la atención del atacante de las partes vitales. Estas exhibiciones son espectaculares y deslumbran incluso al herpétologo más experimentado. El hecho de que estas serpientes exhiban una coloración aparentemente aposemática es algo desconcertante al carecer de amenazas para los depredadores. Aunque su saliva es venenosa parece ser que nunca muerden para defenderse.

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